4 acciones básicas para emprender

Como comentábamos en el post La persona emprendedora…, ¿nace, o se hace?, el emprendimiento debe ser entendido como un proceso que va a involucrar una metodología y el uso de distintos instrumentos, según la fase de evolución del proyecto. Y, utilizando el símil del emprendimiento entendido como un viaje, vamos a hablar en este post sobre las funciones básicas que una persona emprendedora eficaz debe aprender a desarrollar y a poner en marcha durante la travesía, para conseguir llevar su proyecto a buen puerto.

Son 4 las acciones principales que deben llevarse a cabo en todo proyecto de emprendimiento:

  1. Planificar: cualquier proyecto, cualquier empresa, necesita plasmar detalladamente y por escrito las acciones de qué es lo que se va a hacer y qué recursos se van a necesitar para alcanzar los objetivos. Planificar es detallar por anticipado el conjunto ordenado de acciones y recursos necesarios para conseguir un objetivo propuesto,  para llevar a cabo una idea o un proyecto concreto en un tiempo determinado. Por ello la formulación de objetivos resulta imprescindible para la planificación. Es imposible decidir las acciones a realizar y los recursos necesarios, si antes no hemos decidido a qué lugar deseamos llegar.
  2. Prever: Es cierto que nunca se llega a tener certeza absoluta de cuáles van a ser las dificultades que van a presentarse en el curso de nuestro proyecto, pero de lo que podemos tener total seguridad es de que se van a presentar; pensar lo contrario sería ilusorio, y si algo debe caracterizar a la persona emprendedora, es tener los pies en la tierra y ser consciente de la realidad. En todo caso, sólo la previsión, la anticipación a estas dificultades puede permitirnos evaluar cómo pueden afectar a la consecución de nuestros objetivos.

Siempre es mejor prever que resolver

Un problema resuelto 100% es aquél que no se ha presentado porque se ha podido prever y se ha evitado por medio de alguna acción preventiva. Si se presenta el problema y luego se soluciona ya queda cicatriz. Por ello, lo mejor es minimizar los riesgos de la travesía, siendo imprescindible ser capaz de anticiparse a los problemas para intentar evitar que estos se presenten. ¿Sabéis cuál es la mejor manera de superar una tormenta?… Evitarla.
Y cuando el obstáculo aparece,… es el momento de aplicar nuestra creatividad para encontrar soluciones diferentes e innovadoras a los problemas que puedan aparecer.

  1. Controlar: durante todas las etapas de la travesía, hay que ir continuamente verificando que se están cumpliendo los objetivos conforme a la planificación previamente acordada, y si no es así, para emprender las acciones correctoras necesarias para poder seguir por la ruta correcta.
    Por ello se hace indispensable diseñar un sistema de control que nos permita verificar si estamos trabajando según el plan previsto. Si el sistema nos informa de que nos hemos apartado de la ruta, aunque sea levemente, estaremos en disposición de “modificar el rumbo de la nave”. Ello, en ocasiones, conllevará rectificar la ejecución de las acciones, la previsión o incluso la propia planificación, para tratar de corregir las desviaciones detectadas. El objetivo del control es detectar estas desviaciones y corregirlas a tiempo, y para ello se controlan tareas y resultados, pero ¡nunca se controlan personas!, sino las tarea de las que son responsables las personas.
  2. Dirigir: Es la función principal de la persona que lleva el timón del barco, que debe influir en la tripulación de la nave, orientándola, guiándola dándole las instrucciones oportunas en cada momento para que ejecuten las acciones destinadas a alcanzar el objetivo. En un primer momento el líder o lideresa tiene la potestad para dirigir, y lo ideal sería que a su vez vaya ganándose la autoridad. Esta autoridad se puede ganar si se sabe consultar, formar a los y las colaboradoras, informarlas, y reconociendo los errores propios cuando se cometen.

Planificar, prever, controlar, dirigir… son las cuatro acciones principales que deben llevar a cabo las personas emprendedoras para la puesta en marcha de un proyecto, por lo que es importante que, en caso de que no se tengan inicialmente, se adquieran los conocimientos, las habilidades y las competencias necesarias para desarrollar estas funciones de manera óptima. Porque no hay que olvidar, como vimos en el post anterior sobre emprendimiento, que…

a emprender se puede aprender…

 

Deja un comentario